Parafraseando la
famosa confesión de San Agustín sobre el tiempo, si no me preguntan qué es la elegancia, sé lo que es. Pero
si me lo preguntan no sé qué responder. Para mi gusto, las campesinas bengalíes
son las mujeres más elegantes del
mundo; los ovejeros alemanes son los perros más elegantes; la Aralia
elegans es la más elegante de las plantas de interiores, y sólo unas pocas de
los dos centenares de demostraciones del teorema de Pitágoras son elegantes.
Pero no sé por qué. Hay
quienes sostienen que también hay perros, gatos, monos, pájaros, reptiles, peces
e insectos elegantes y otros, los más, que no lo son. En cambio, nadie
pretenderá que los buitres, cocodrilos, bagres, cucarachas o moscas sean
elegantes (confieso que, en cambio, los mosquitos, aunque me caen odiosos, me
parecen elegantes)!!